Una alternativa nacida en un laboratorio platense
Un equipo del Centro de Investigación y Desarrollo en Tecnología de Pinturas y Recubrimientos trabaja en un proceso de cobreado que evita las sales de cianuro. El método, llamado CuGlu, utiliza glutamato monosódico en el baño electroquímico. Las pruebas lograron recubrir piezas de acero y resolvieron dificultades en zamak y latón, pero el desarrollo todavía no funciona de manera satisfactoria sobre determinados componentes de acero inoxidable.
El CIDEPINT depende del CONICET, la Universidad Nacional de La Plata y la Comisión de Investigaciones Científicas bonaerense. Según la explicación publicada por CONICET La Plata, el proyecto obtuvo financiamiento del Fondo de Innovación Tecnológica de Buenos Aires en 2025. El apoyo permitió comprar un electrodo rotante de disco-anillo para estudiar la interfaz entre el sustrato y el cobre.
Para qué se usa la galvanoplastia
La galvanoplastia deposita una capa fina de un metal sobre otro mediante corriente eléctrica. Ese recubrimiento puede mejorar la resistencia a la corrosión y al desgaste, facilitar etapas posteriores o modificar el aspecto de una pieza. Se utiliza en grifería, joyería, componentes mecánicos, electrónica y cilindros de la industria gráfica. El cobre suele actuar como capa inicial porque adhiere y prepara la superficie para otros acabados.
Los baños con cianuro son eficaces y estables en condiciones alcalinas. El riesgo aparece si el medio se acidifica por una mezcla accidental con soluciones de otros procesos: puede liberarse ácido cianhídrico, un gas extremadamente tóxico. El problema exige instalaciones, mediciones, capacitación y tratamiento de efluentes. Los talleres pequeños pueden tener más dificultades para sostener todos esos controles, aunque el tamaño no los exime de cumplir la normativa.
Qué resultados obtuvo CuGlu
Las primeras pruebas usaron tornillos, tuercas y arandelas de acero estándar. El recubrimiento funcionó a distintas escalas y también fue probado en el taller de una empresa que participa como adoptante. El paso a zamak y latón mostró fallas de adherencia, luego corregidas con colaboración del Instituto de Investigaciones Fisicoquímicas Teóricas y Aplicadas. Esa progresión aporta evidencia práctica, pero no equivale a validar todos los usos industriales.
Zamak combina principalmente cinc con aluminio; el latón, cobre con cinc. Cada superficie desarrolla óxidos y reacciones distintas antes de la deposición. El grupo observó señales electroquímicas compatibles con la formación de una capa de óxido que debilitaba la unión. Cambiar preparación, potencial, corriente o composición del baño puede resolver un sustrato y fallar en otro. Por eso el método debe probarse material por material.
El obstáculo del acero inoxidable
La dificultad que frenó el avance apareció en cilindros de acero inoxidable con acabado espejado usados en la industria gráfica. El cobre se desprendía cuando las piezas eran sometidas a cambios bruscos de temperatura, una prueba destinada a medir la calidad de la unión. El equipo ensayó una capa intermedia de estaño: mejoró la adherencia, aunque agregó una etapa que encarece y vuelve más complejo el proceso.
El nuevo electrodo permitirá registrar simultáneamente reacciones que ocurren sobre el disco y productos generados alrededor. Combinado con un bipotenciostato, ayudará a modificar variables de manera sistemática y acortar tiempos de prueba. La compra del instrumento es un avance de capacidad experimental, no la solución en sí misma. Todavía debe producir datos que identifiquen el mecanismo de falla y una receta repetible.
Por qué no se puede hablar de reemplazo completo
CuGlu mostró resultados promisorios y tiene una empresa involucrada, pero no existe una sustitución comercial universal. Antes de transferirlo a distintos talleres deben evaluarse adherencia, velocidad de deposición, uniformidad, vida útil del baño, calidad del acabado, costos, manejo de residuos y estabilidad frente a variaciones de temperatura o concentración. También hace falta definir controles sencillos para que el proceso sea seguro fuera del laboratorio.
La comparación no debe reducirse a “tóxico” contra “inocuo”. El glutamato tiene menor peligrosidad que el cianuro en este contexto, pero todo baño industrial requiere gestión de sustancias, energía y efluentes. La ventaja buscada es eliminar el riesgo agudo del cianuro sin perder desempeño. Si la alternativa exige demasiados pasos o produce una capa inestable, las empresas no podrán adoptarla de manera sostenida.
Normas, seguridad y próximo paso
La Ley 24.051 de Residuos Peligrosos fija responsabilidades para generación, transporte y tratamiento de residuos alcanzados por su régimen. Además operan normas provinciales y límites de descarga. Un nuevo baño no borra esas obligaciones: cambia los peligros que deben caracterizarse y puede reducir la complejidad de ciertas medidas.
El resultado relevante de la investigación es doble. Existe una vía concreta que ya funcionó sobre varias piezas y, al mismo tiempo, un límite técnico identificado en acero inoxidable. Reconocer ambos extremos evita presentar un prototipo como producto terminado. Los próximos ensayos deberán demostrar si el equipo puede eliminar la falla sin sumar una capa intermedia y si el proceso conserva calidad al pasar del laboratorio a una operación industrial continua.


