Franco Martínez Levis convirtió una formación orientada a la economía y la estrategia en una carrera dedicada a construir empresas. Su nombre quedó asociado a Puna Bio, la compañía argentina que transforma microorganismos capaces de vivir en ambientes extremos en insumos biológicos para el agro. Como cofundador y CEO, asumió el desafío de unir dos lenguajes que no siempre avanzan juntos: la investigación científica y la creación de un negocio con alcance internacional. Ese papel de articulador resume una trayectoria marcada por la curiosidad, el aprendizaje y la voluntad de llevar ideas complejas a soluciones concretas.
Franco Martínez Levis: formación entre Buenos Aires y el mundo
Creció en Buenos Aires y estudió Economía en la Universidad Torcuato Di Tella. Durante un intercambio en la Universidad de Toronto descubrió un interés especial por resolver problemas empresariales y por la consultoría. El perfil publicado por el Lauder Institute describe esa etapa como el comienzo de una mirada internacional que después aplicaría en distintos sectores y países. La economía le aportó una base analítica; el intercambio, una forma de observar mercados y organizaciones desde perspectivas culturales diferentes.
Tras graduarse trabajó en The Mind Company, donde participó en estrategias de entrada al mercado para compañías de dispositivos médicos y farmacéuticas, además de evaluaciones de oportunidades de inversión en América Latina. Luego se incorporó a McKinsey & Company en Buenos Aires. Allí concentró su actividad en operaciones y transformación digital para empresas de telecomunicaciones, banca y seguros. Puna Bio resume su recorrido con proyectos desarrollados en Argentina, Chile, Brasil y Perú, una experiencia que amplió su conocimiento regional y su capacidad para conducir equipos.
Momentos clave
- Consolidó su experiencia en consultoría de operaciones y transformación digital.
- Recibió el Jacobson Venture Award por Croni durante su etapa en Wharton.
- Completó el MBA y la maestría del Lauder Institute y participó en la creación de Puna Bio.
- Puna Bio cerró una ronda liderada por Corteva y recibió inversión de la Fundación Gates.
- Fue reconocido por EY Argentina en la categoría Emprendedor Emergente.
Wharton, Lauder y el primer laboratorio emprendedor
La búsqueda de una formación más amplia lo llevó a la Universidad de Pennsylvania. Allí completó un MBA en Wharton y una maestría en Estudios Internacionales en el Lauder Institute, dentro de la promoción de 2020. El programa combinó gestión, conocimiento regional e idiomas. Esa etapa no fue solamente académica: le permitió probar ideas, recibir devoluciones de inversores y transformar problemas cotidianos en proyectos con una lógica de producto.
En 2019 ganó el Jacobson Venture Award por Croni, una propuesta de terminales de autoservicio y puntos de venta para locales gastronómicos de América Latina. El proyecto buscaba simplificar pedidos, pagos y programas de fidelidad mediante tabletas. Más allá de su evolución posterior, Croni funcionó como una escuela práctica: exigió presentar una visión, escuchar críticas y diseñar una prueba comercial. Esa experiencia confirmó que su lugar no estaba únicamente en asesorar empresas, sino también en crearlas.
Tres capacidades que confluyeron en Puna Bio
- EstrategiaFormación económica y experiencia en consultoría regional.
- EmprendimientoCreación de productos y búsqueda de capital para escalar.
- Ciencia aplicadaConstrucción de un puente entre investigación y agricultura.
El nacimiento de Puna Bio y una alianza poco habitual
Puna Bio reunió a Martínez Levis con las científicas Elisa Violeta Bertini, Carolina Belfiore y María Eugenia Farías. Las investigadoras habían dedicado años al estudio de microorganismos extremófilos de la Puna andina: formas de vida adaptadas a salinidad, radiación y escasez de agua. La empresa nació para trasladar ese conocimiento a la agricultura. Su propuesta consiste en desarrollar biofertilizantes y productos de biocontrol capaces de mejorar el desempeño de los cultivos y contribuir a recuperar suelos bajo condiciones exigentes.
En ese equipo, Martínez Levis asumió la conducción empresarial y comercial. Su tarea fue convertir hallazgos científicos en una organización que pudiera validar productos, producirlos, presentarlos ante agricultores y reunir inversión. No reemplazó la voz técnica de sus socias: construyó el marco para que esa ciencia llegara al mercado. La página institucional de Puna Bio destaca precisamente la complementariedad entre biotecnología, investigación en ambientes extremos y visión de negocios como fundamento del proyecto.
De una idea argentina a inversores globales
La expansión exigió capital, alianzas y credibilidad técnica. En abril de 2025, Corteva Catalyst informó una inversión significativa en Puna Bio dentro de su estrategia para acelerar innovaciones agrícolas. Meses después, el Strategic Investment Fund de la Fundación Gates incorporó a la compañía a su cartera mediante una inversión directa de Serie A. La fundación señaló el potencial de los extremófilos para desarrollar insumos de menor costo y mejorar suelos degradados, con especial interés en pequeños productores de África subsahariana.
Esos respaldos dieron una dimensión internacional a una tecnología nacida del conocimiento científico argentino. También representaron una prueba de liderazgo: negociar con organizaciones globales sin perder la identidad del proyecto ni su vínculo con el laboratorio y el campo. Bajo su conducción, Puna Bio avanzó en rondas de inversión, amplió su equipo y consolidó una narrativa clara sobre su propósito: utilizar biología de precisión para favorecer una agricultura más productiva y resiliente.
Reconocimientos y una idea de liderazgo compartido
En 2025 fue incluido por EY Argentina entre los ganadores históricos de la categoría Emprendedor Emergente. El reconocimiento acompañó un período de crecimiento, aunque su trayectoria no se explica por un premio aislado. Desde la competencia universitaria de Croni hasta las rondas de Puna Bio, aparece una constante: la disposición a exponer una idea, mejorarla y construir alianzas. La empresa que lidera depende de científicos, agrónomos, responsables de laboratorio, especialistas comerciales e inversores; su función consiste en mantenerlos orientados hacia una meta común.
La dimensión más humana de su perfil surge de ese trabajo colectivo. Martínez Levis no se presenta como el inventor solitario de una tecnología, sino como el integrante de un equipo fundador que combina saberes. Esa actitud permite reconocer el aporte de las científicas que originaron la investigación y, al mismo tiempo, valorar la capacidad empresarial necesaria para escalarla. En un sector donde los tiempos del laboratorio y del mercado suelen ser diferentes, la paciencia para coordinar ambos mundos se convierte en una fortaleza.
Franco Martínez Levis representa una generación de emprendedores que entiende la innovación como una tarea interdisciplinaria. Su recorrido desde Buenos Aires, la consultoría y Wharton hasta la conducción de Puna Bio muestra que la formación económica puede convertirse en una herramienta para impulsar ciencia aplicada. La historia todavía está abierta: los próximos resultados dependerán de la capacidad de los productos para responder en distintos cultivos y geografías. Lo construido hasta ahora ya ofrece una señal valiosa sobre el potencial de combinar investigación argentina, liderazgo colaborativo y ambición internacional.


