La trayectoria de Keila Barral Masri cruza una experiencia personal, una pregunta sobre cómo circula la información médica y la construcción de una empresa de tecnología sanitaria. Es CEO y cofundadora de Cromodata, una plataforma que busca conectar datos clínicos entre instituciones bajo protocolos de protección. Su historia permite mirar el emprendimiento desde dos planos a la vez: la vida de quien convirtió una necesidad concreta en una iniciativa empresarial y el desafío regional de hacer que la información útil para la atención y la investigación pueda compartirse de manera responsable.

De Mar del Plata a una vocación emprendedora

Barral Masri creció en Mar del Plata y se mudó a Buenos Aires en 2009 para estudiar y desarrollar sus proyectos. En una publicación personal en LinkedIn contó que a los 17 años alquilaba PlayStations desde su casa. Aquel primer emprendimiento resume una inclinación por construir iniciativas propias que, años después, encontró otro cauce en la tecnología aplicada a la salud.

El punto de inflexión llegó después de atravesar un prolongado recorrido personal en busca de respuestas médicas. En una entrevista con Forbes Argentina contó que fueron siete años de consultas sin obtener un diagnóstico claro. La experiencia no aparece aquí como una historia clínica —que pertenece a su esfera privada—, sino como el origen que ella misma identifica para una inquietud más amplia: qué ocurre cuando los datos de una persona quedan dispersos y cada profesional solo puede acceder a una parte del recorrido.

Cromodata y el problema de los datos fragmentados

A partir de esa pregunta, Barral Masri cofundó Cromodata junto con Matías Karlsson y Juan Pablo Merea, según la reconstrucción de Forbes Argentina. La compañía se presenta como un espacio de intercambio de datos clínicos y sostiene que su objetivo es hacer posible el uso de información de salud para investigación y desarrollo, con resguardos de privacidad. Su presentación institucional define la propuesta como un hub de intercambio seguro; el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires la describió en 2025 como una plataforma que conecta información clínica entre instituciones para contribuir a diagnósticos, decisiones médicas e investigación.

El desafío que la empresa aborda es técnico y también organizativo. Los registros se producen en sistemas distintos, bajo formatos y reglas de acceso que no siempre conversan entre sí. La interoperabilidad —la posibilidad de que sistemas diferentes intercambien información con sentido— requiere acuerdos, estándares y controles, además de software. Cromodata afirma trabajar con datos desidentificados y medidas de seguridad; esas características son centrales para la propuesta porque el valor de los registros clínicos depende de que puedan utilizarse sin exponer a las personas. La compañía participa así de una discusión más amplia sobre cómo equilibrar innovación, privacidad y utilidad pública.

Trayectoria

Un proyecto que gana escala

  • Cromodata Cofundó la empresa y ocupa el rol de CEO.
  • Programa WE 2025 La firma resultó ganadora del programa para emprendedoras de Endeavor Argentina.
  • Interoperabilidad Su trabajo se centra en conectar información clínica con criterios de seguridad y uso responsable.

El reconocimiento de Endeavor le dio visibilidad dentro del ecosistema emprendedor. El 14 de noviembre de 2025, la organización anunció a Cromodata como ganadora del Programa WE e informó que asociaba entonces a 47 hospitales y reunía 19 millones de imágenes médicas. El programa incluyó mentoría y aceleración para acompañar a la empresa en su etapa de crecimiento.

La dimensión humana detrás de la empresa

En la conversación con Forbes, Barral Masri explicó que su experiencia de paciente le permitió reconocer que el problema no era únicamente la falta de voluntad de los profesionales, sino también la dificultad de conectar información. La idea se parece a la de un rompecabezas cuyas piezas existen, pero están repartidas entre distintas carpetas, instituciones y plataformas. La comparación no simplifica el trabajo clínico: señala una condición de infraestructura que puede limitar la continuidad de la atención y la investigación.

Una mirada sobre el propósito

Que los datos puedan ayudar

“Cuando los datos fluyen, los diagnósticos también”, dijo Barral Masri en una presentación difundida por el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. La frase resume la aspiración de Cromodata; su alcance depende de la calidad de los datos, las decisiones clínicas y las garantías aplicadas a cada intercambio.

En este campo, la confianza de pacientes, instituciones y equipos de investigación es parte de la infraestructura que cualquier iniciativa de datos de salud necesita construir.

Al frente de Cromodata, su tarea también consiste en desarrollar alianzas, explicar límites y sostener una visión en un campo regulado y complejo.

El itinerario entre Mar del Plata y el ecosistema tecnológico porteño no termina en un reconocimiento empresarial. Su historia muestra cómo una experiencia personal se convirtió en una forma de intervenir en un problema colectivo: conectar información médica para que pueda servir mejor a pacientes, profesionales e investigadores.

Proyección

Una trayectoria en desarrollo

El recorrido de Keila Barral Masri sigue abierto. Su historia conecta el emprendimiento con una discusión concreta sobre datos, salud y confianza: cómo convertir información dispersa en conocimiento útil, con las personas en el centro.

Hitos

Momentos clave

  1. A los 17 años alquilaba PlayStations desde su casa, según una publicación personal en LinkedIn.
  2. Se trasladó desde Mar del Plata a Buenos Aires para estudiar y desarrollar sus proyectos, de acuerdo con su perfil público.
  3. Cromodata quedó constituida como sociedad en la Ciudad de Buenos Aires.
  4. La empresa ganó el Programa WE de Endeavor Argentina; la organización publicó entonces sus cifras de escala.