Pepita, la Pistolera llegó a los cines argentinos el 3 de septiembre de 2026 con una decisión narrativa precisa: concentrarse en un período de 1985, antes de que Margarita Di Tullio se convirtiera en una figura habitual de las crónicas policiales. La película está dirigida por Lucía Puenzo, dura 106 minutos y tiene a Luisana Lopilato como protagonista. Es un largometraje de ficción inspirado en una persona y en episodios reales, no una reconstrucción judicial completa.
La diferencia importa. La ficha de Film Factory, agente internacional de la producción, presenta un thriller criminal sobre el origen de la leyenda. La programación de Iberseries & Platino Industria la clasifica además como drama, neo-noir y ficción. Esas fuentes permiten confirmar datos industriales y la sinopsis promocional, pero no convierten cada situación dramatizada en un hecho histórico probado.
Qué historia elige contar
El relato se ubica en el invierno marplatense. Su protagonista está embarazada, trabaja en la zona portuaria y se mueve en un ambiente dominado por explotación, violencia y corrupción. La película la sigue mientras intenta construir un espacio propio junto a otras mujeres y se enfrenta a quienes controlan ese circuito. La acción conduce al episodio que alimentó su apodo y su exposición pública.
Ese argumento pertenece a la película y debe leerse como tal. La promoción habla de protección frente a redes de explotación y de un ascenso dentro del negocio nocturno. Son las coordenadas dramáticas elegidas por los realizadores, no una absolución general ni una prueba sobre todas las actividades atribuidas a Di Tullio a lo largo de su vida. El filme trabaja sobre la contradicción entre víctima, victimaria y personaje mediático, sin que una categoría borre automáticamente a las otras.
Un recorte, no una biografía total
Lopilato explicó en una entrevista con TN que la obra no intenta copiar físicamente a Di Tullio ni recorrer toda su trayectoria. El guion toma aproximadamente nueve meses y observa cómo la protagonista gana poder dentro de un ámbito regido por hombres. Esa declaración ofrece una clave útil para mirar la película: el parecido documental queda subordinado a la construcción de un personaje.
La concentración temporal también deja fuera etapas posteriores que suelen dominar los perfiles periodísticos sobre Pepita. El espectador no recibe un expediente ordenado desde el comienzo hasta el final. Recibe una hipótesis dramática sobre la formación de un mito. Por eso conviene separar tres niveles: los datos comprobables de producción, los episodios históricos que inspiraron la obra y las decisiones del guion que conectan esos materiales.
Cómo se construyó el personaje
La actriz describió su preparación como un proceso físico y emocional que incluyó ensayos, prótesis, peluca y trabajo sobre un vocabulario ajeno a su vida cotidiana. Puenzo, por su parte, definió el proyecto como un thriller social y un policial negro. Según la misma entrevista, las escenas de mayor violencia se ensayaron con anticipación para decidir cómo representarlas y varias trabajadoras sexuales participaron del proceso creativo y del elenco.
Ese método se refleja en una puesta que usa el puerto, el frío y el sonido de los pasos como parte de la tensión. El diseño no busca solamente ilustrar una época: convierte el espacio en una amenaza constante. La apuesta consiste en que el mundo alrededor de Margarita explique tanto como sus diálogos. La película puede así discutir el modo en que una mujer adquiere poder sin presentar ese poder como limpio o carente de costos.
Quiénes hicieron la película
Además de Lopilato, el reparto informado por Iberseries incluye a Claudio Tolcachir, Alberto Ajaka, Charo López, Marcelo Subiotto, Esteban Bigliardi, Gustavo Bassani y Camila Peralta. El equipo autoral está integrado por Lucía Puenzo, Andrés Gelós y Tatiana Mereñuk. La producción reúne a Pampa Films, Zeppelin Studios, Historias Cinematográficas, Life Is One, Film Factory y The Remake Co.
La distribución argentina quedó a cargo de Buena Vista International. Su tráiler oficial fijó el estreno en salas para el 3 de septiembre y condensó el conflicto en una pregunta —heroína, criminal o leyenda— que resume la estrategia de la campaña. La película no obliga a escoger una sola respuesta: explora cómo esas imágenes pueden convivir y competir en el relato público.
Qué puede esperarse y qué queda fuera
Quien busque un thriller encontrará códigos del policial negro, violencia y una atmósfera marcada por la noche portuaria. Quien espere una biografía exhaustiva deberá ajustar esa expectativa. El largometraje ofrece una interpretación concentrada de 1985 y utiliza recursos de ficción para organizar personas, tiempos y conflictos. Su valor histórico no depende de tomar cada escena como documento, sino de las preguntas que abre sobre explotación, poder y fabricación mediática de una leyenda.
La forma responsable de acercarse a Pepita, la Pistolera es sostener las dos capas a la vez. Margarita Di Tullio existió y ciertos acontecimientos de su vida nutrieron el guion; la película, en cambio, tiene autores, un punto de vista y reglas dramáticas propias. Confundirlas vuelve más simple una historia que precisamente se propone incómoda.


