Augusto César Belluscio murió el viernes 2 de octubre. La Corte Suprema de Justicia de la Nación confirmó el fallecimiento y expresó sus condolencias a la familia. El tribunal recordó su especialización en Derecho Civil y de Familia, su paso por la vicepresidencia y los años en que ocupó uno de sus despachos: desde 1983 hasta 2005.

Mediante la acordada 29/2026, los ministros adhirieron al duelo y dispusieron incorporar su nombre a las tablas de la memoria del Patio de Honor del Palacio de Justicia. Ese reconocimiento institucional se refiere a quien había dejado el cargo más de dos décadas antes. Su muerte no produce una vacante en la integración actual de la Corte.

Según la reconstrucción biográfica de La Nación, tenía 96 años. Había nacido en Buenos Aires el 10 de junio de 1930, se recibió de abogado en la Universidad de Buenos Aires en 1955 y obtuvo el doctorado en 1960. Antes del máximo tribunal trabajó en la justicia civil y en el fuero federal civil y comercial. Su carrera combinó el ejercicio judicial con la enseñanza universitaria y la producción de obras jurídicas.

El ingreso con la recuperación democrática

Belluscio formó parte de la Corte constituida durante la presidencia de Raúl Alfonsín, junto con Genaro Carrió, José Severo Caballero, Carlos Fayt y Enrique Petracchi. La cobertura de La Nación recuerda que su propuesta fue enviada en diciembre de 1983 y recibió acuerdo del Senado. El período de incorporación coincide con el que consigna el tribunal en su comunicación oficial.

El propio Belluscio reconstruyó ese ofrecimiento en una entrevista realizada por estudiantes de la Universidad Torcuato Di Tella el 15 de noviembre de 2017, publicada en la Revista Argentina de Teoría Jurídica en 2018. Explicó que el ministro de Justicia Carlos Alconada Aramburu lo conocía por su desempeño en un juzgado federal y había propuesto su nombre al presidente.

En esa conversación distinguió la responsabilidad de un juez de primera instancia, que decide al frente de su juzgado, del trabajo compartido en una cámara y de la carga de asuntos de la Corte. Su recuerdo insistía en el tiempo y la dedicación necesarios para desempeñar el cargo. A quienes pensaban aceptar una responsabilidad semejante les recomendaba examinar previamente si estaban preparados para asumirla.

También defendió una formación amplia para los integrantes del máximo tribunal. Su experiencia como especialista no lo llevaba a reclamar jueces limitados a una sola materia: entendía que la diversidad de controversias exigía conocer distintas ramas del derecho. Son opiniones que dejó registradas como exmagistrado, no instrucciones actuales del tribunal.

La renuncia y su fecha efectiva

El cierre de su etapa judicial puede ubicarse con precisión en el Decreto 620/2005. Fue dictado el 13 de junio de aquel año y publicado al día siguiente. La norma aceptó su renuncia a partir del 1 de septiembre de 2005. Esa fecha distingue la decisión formal de apartarse del momento en que dejó efectivamente el puesto.

El retiro fue una renuncia, no una destitución. La norma es breve y no desarrolla un balance de su trayectoria ni enumera sus votos. Sirve, en cambio, para fijar el límite temporal de su actuación en la Corte. Sus intervenciones universitarias y publicaciones posteriores pertenecen a otra etapa, cuando continuaba vinculado al trabajo jurídico fuera del tribunal.

La universidad como espacio de memoria

Una crónica de la Facultad de Derecho de la UBA documenta una de esas intervenciones. En junio de 2015 participó como expositor invitado en el Seminario Permanente sobre la historia de la Facultad. Allí relató que había ingresado como estudiante en 1948 y reconstruyó aspectos de la vida académica de su generación.

Sus recuerdos abarcaron las clases expositivas, las instancias de examen y las diferencias entre las carreras que entonces se cursaban. También describió las tensiones políticas entre estudiantes peronistas y antiperonistas. La publicación universitaria permite recuperar ese testimonio con su fecha y su contexto: era la memoria personal de un antiguo alumno, compartida décadas después ante una audiencia académica.

Un aporte sobre cómo escribir sentencias

Además de sus trabajos jurídicos, Belluscio se ocupó de la redacción profesional. La Escuela de la Magistratura del Poder Judicial de Salta publicó en 2021 su texto sobre técnica jurídica y reglas gramaticales. El documento identifica como antecedente un ensayo aparecido en La Ley en marzo de 2006.

Sus primeras recomendaciones piden concentrarse en lo necesario para resolver el asunto y evitar opiniones ajenas a la decisión. También aconsejan reducir las oraciones demasiado extensas. Luego aborda tiempos verbales, concordancias, preposiciones y mayúsculas, entre otros problemas frecuentes en escritos y sentencias.

Ese material muestra una dimensión concreta de su actividad posterior a la Corte: enseñar a expresar argumentos sin dificultar su comprensión. La comunicación del tribunal lo despide como magistrado y civilista; los registros universitarios y sus publicaciones permiten, además, seguir al docente y al autor que continuó trabajando después de dejar el cargo.