La exposición HABITAR llega a su último fin de semana en el Museo Nacional de Bellas Artes. La muestra central de la Bienal Internacional de Arquitectura de Buenos Aires puede visitarse hasta el domingo 18 de octubre, con entrada gratuita. Reúne más de cien proyectos de arquitectura, urbanismo y paisaje y propone un recorrido que amplía la mirada más allá del edificio aislado.
El programa del museo ubica la exposición en el Pabellón de exhibiciones temporarias, en Avenida del Libertador 1473. Para sábado y domingo informa apertura a las 10 y último ingreso a las 19.30. El dato práctico permite organizar una visita a la muestra sin confundirla con el foro de conferencias, que ya tuvo lugar del 5 al 10 de octubre.
La puesta utiliza un recinto elíptico de madera que articula espacios y contenidos. Dentro de ese paisaje expositivo se presentan trabajos de distintas geografías. El dispositivo invita a relacionar proyectos entre sí, en lugar de recorrer solamente una sucesión de imágenes de edificios. La materialidad de la instalación forma parte de la experiencia planteada por la exposición.
Una obra por estudio
La selección de HABITAR reúne a estudios locales e internacionales invitados a mostrar una obra representativa de su trayectoria. Esa consigna produce una colección de decisiones: qué proyecto elige cada equipo para sintetizar su práctica y cómo lo sitúa frente a formas diferentes de vivir, trabajar o compartir un territorio.
Entre las propuestas figuran La Casa Tecno-Nómada, de IR Arquitectura; Chaki Wasi, centro de artesanía de la comunidad de Shalalá, de La Cabina de la Curiosidad; y once viviendas de protección pública en Fornells, de Josep Ferrando Architecture. Sus títulos y localizaciones ya muestran escalas y programas distintos, desde la vivienda hasta el espacio productivo comunitario.
También aparecen la Biblioteca sobre el Río Paraná, de Matías Beccar Varela Arquitectos Asociados, y el centro educacional Toconao, de Marsino Arquitectura. El interés de reunirlos no exige declararlos soluciones equivalentes: cada proyecto responde a un lugar y un programa. La comparación permite observar qué cambia cuando la arquitectura se piensa desde necesidades y paisajes diferentes.
La Antártida como territorio construido
La Bienal comunicó que Archivo Sur recibió el Gran Premio por Habitar lo Extremo. Una biografía arquitectónica de la Antártida. La investigación aborda el continente a través de construcciones, infraestructuras y formas de ocupación. El enfoque desplaza la imagen de un territorio definido únicamente por su paisaje natural hacia las condiciones materiales que hacen posible permanecer allí.
Ese reconocimiento se integra a un conjunto de distinciones de la edición. Entre ellas, José Fernando Gómez, de Natura Futura, y Juan Carlos Bamba, de Bamba Studio, recibieron el Premio Oscar Niemeyer para la Arquitectura Latinoamericana por Las tejedoras, un centro productivo comunitario. Son premios a trabajos concretos, dentro de una programación más amplia que la exposición central.
La variedad de reconocimientos aporta otra entrada posible al recorrido: identificar programas comunitarios, infraestructuras o intervenciones culturales y compararlos con proyectos de vivienda. La lectura no depende de ser especialista. Puede comenzar por una pregunta cotidiana —para quién se construye un espacio— y seguir por las respuestas que ofrece cada obra.
Iberá y la relación con la naturaleza
La propuesta Iberá. Habitar la naturaleza incorpora una discusión territorial. El Comité Iberá presenta la conservación y el desarrollo como un trabajo articulado entre gobiernos, organizaciones civiles, instituciones científicas, comunidades y sector privado. La exposición pone ese enfoque en diálogo con la Antártida bajo la idea de habitar condiciones extremas.
La presentación de Iberá identifica desafíos de gestión y convivencia asociados a la crisis climática y al regreso de grandes depredadores, como el yaguareté. Es la perspectiva del proyecto, no una demostración de que todos esos problemas estén resueltos. Su inclusión amplía la pregunta arquitectónica: habitar también supone decidir cómo se relacionan actividades humanas, ecosistemas y cultura local.
El contraste entre esos dos territorios evita reducir la muestra a una colección de fachadas. En un caso aparecen infraestructuras vinculadas a condiciones ambientales exigentes; en el otro, conservación y usos del territorio. Son aproximaciones distintas a una misma cuestión curatorial: cómo se construye una relación con el lugar.
Cómo organizar la visita
La información general de la Bienal establece acceso libre y gratuito, sin inscripción previa y sujeto a la capacidad de cada espacio por orden de llegada. La exposición del Bellas Artes tiene su propio cierre el 18 de octubre. El programa general se distribuye durante el mes en varias sedes, por lo que no corresponde extender automáticamente esa fecha a todas las actividades.
Además del museo, la edición incluye al Centro Cultural Recoleta como sede principal y a espacios asociados como la Biblioteca Nacional, la Casa Victoria Ocampo, el Museo Nacional de Arte Decorativo y el MARQ. Para este fin de semana, la visita a HABITAR ofrece un objetivo concreto: recorrer su selección antes del cierre y elegir qué proyectos comparar con mayor atención.
La entrada gratuita facilita acercarse a una disciplina que atraviesa la vida cotidiana, desde una casa hasta una biblioteca o un paisaje protegido. La muestra permite mirar esas relaciones mediante obras y proyectos identificables, con un recorrido acotado en un museo público. El domingo será la última oportunidad de visitar esta exposición central.


