Rio Tinto analiza presentar en 2027 otra inversión de US$1000 millones al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones. La posibilidad fue planteada por Jérôme Pécresse, responsable de Aluminio y Litio de la compañía, en una entrevista con La Nación publicada el 3 de octubre. El ejecutivo también mencionó interés por oportunidades de cobre en la Argentina. Se trata de evaluaciones empresariales: sus declaraciones no acreditan por sí solas la aprobación de otro proyecto ni el desembolso de ese dinero.
La diferencia importa porque la empresa ya tiene inversiones en distintas etapas. Una obra financiada, una ampliación autorizada y una alternativa bajo estudio no representan el mismo compromiso. Para entender el alcance de la novedad conviene contrastarla con los documentos de Rincón, el desarrollo de litio en Salta, y con las reglas que permiten solicitar la adhesión al régimen.
Rincón tiene una aprobación anterior
La Resolución 735/2025 del Ministerio de Economía, sancionada el 30 de mayo y publicada el 3 de junio de 2025, aprobó la solicitud de Rincón Mining y su plan de inversión. El proyecto fue incorporado como una exportación estratégica de largo plazo dentro del sector minero. Por lo tanto, esa autorización es un antecedente concreto, diferente de la eventual presentación mencionada ahora para 2027.
El resumen oficial de la norma identifica una capacidad de producción de 53.000 toneladas anuales de carbonato de litio grado batería, con tecnología de extracción directa. También contempla el potencial de alcanzar 60.000 toneladas a mediano o largo plazo. Esas dos cifras no deben intercambiarse: una corresponde a la capacidad indicada para el proyecto y la otra a una ampliación posible de su rendimiento. Ninguna describe, por sí misma, producción efectivamente obtenida durante 2026.
El financiamiento y el calendario de obra
En un comunicado del 11 de marzo de 2026, Rio Tinto informó que había asegurado un paquete de financiamiento por US$1175 millones para Rincón. Participaron la Corporación Financiera Internacional, BID Invest, Export Finance Australia y el Banco Japonés de Cooperación Internacional. La empresa ubicó el costo del proyecto en US$2500 millones.
El mismo anuncio fijó como expectativa la primera producción en 2028 y un período de tres años para llegar a plena capacidad. También estimó una vida de la mina de 40 años. Son previsiones de la compañía, sujetas al desarrollo del proyecto. La existencia de préstamos no transforma automáticamente esas metas en resultados: entre la obtención de fondos y una operación a escala intervienen la construcción, la puesta en marcha y el aumento gradual de producción.
La ficha pública de IFC permite seguir otra parte de ese recorrido. El registro, actualizado el 4 de junio, consigna la aprobación el 4 de diciembre de 2025, la firma el 10 de marzo de 2026 y un evento de inversión el 1 de junio. El financiamiento aprobado por su directorio figura como un préstamo de US$400 millones. Este monto es una participación dentro del esquema financiero, no el costo total de la mina.
La descripción técnica de IFC incluye pozos, distribución de salmuera, instalaciones de procesamiento y residuos, líneas eléctricas e infraestructura auxiliar. Además, clasifica el proyecto en la categoría ambiental A, de impactos significativos. Esa clasificación es información de evaluación del financiador: no constituye una denuncia de incumplimiento, pero recuerda que una inversión minera requiere considerar sus obligaciones ambientales junto con sus metas económicas.
Una cartera ampliada por la compra de Arcadium
El crecimiento del negocio tiene otro antecedente verificable. Rio Tinto comunicó el cierre de la adquisición de Arcadium Lithium el 6 de marzo de 2025, por US$6700 millones. La operación integró esos activos en Rio Tinto Lithium, unidad que también incluye Rincón. El precio pagado por una empresa no debe sumarse sin distinción a las inversiones de construcción anunciadas para una mina.
En ese comunicado, el grupo fijó una aspiración de superar las 200.000 toneladas anuales de capacidad equivalente de carbonato de litio para 2028. La referencia corresponde a su cartera y a una meta futura, no a exportaciones argentinas realizadas. El propio documento advierte que las proyecciones dependen de supuestos y que los resultados pueden diferir de lo esperado.
Cómo distinguir una evaluación de una aprobación
El Gobierno anunció el 19 de febrero de 2026 la extensión por un año del plazo de adhesión al RIGI, a partir del 8 de julio. También explicó que las ampliaciones relevantes de empresas existentes deben diferenciar la inversión nueva de operaciones previas, con mecanismos de separación y trazabilidad. Ese marco permite entender una futura solicitud, sin presumir que toda propuesta cumplirá los requisitos.
El Ministerio de Economía distingue en su plataforma proyectos aprobados por resolución y proyectos en evaluación. Para seguir la iniciativa que Rio Tinto estudia, los hitos relevantes serán una presentación identificable, la decisión administrativa correspondiente y las precisiones de ejecución. Por ahora, el respaldo documental de Rincón acredita su propio recorrido; no reemplaza los pasos que necesitaría una inversión adicional.


