El Relevamiento de Expectativas de Mercado de septiembre redujo a 1,5% la expansión prevista para la economía argentina en 2026 y ubicó en 1,9% la inflación mensual esperada para septiembre. El Banco Central publicó los resultados el 6 de octubre, después de consultar a 44 participantes entre el 28 y el 30 del mes anterior. Las cifras describen pronósticos de los encuestados, no resultados oficiales de actividad o precios.

Según el resumen del BCRA, la previsión anual de crecimiento bajó 0,6 puntos porcentuales respecto del relevamiento previo. Para el tercer trimestre, los analistas estimaron una contracción de 1,0% frente al trimestre anterior, en términos desestacionalizados; para el cuarto esperan un aumento de 1,8%. La estimación de inflación de septiembre, por su parte, subió 0,1 puntos.

Pronósticos y datos observados

La aclaración sobre el origen de las cifras es necesaria para interpretar el informe. El Banco Central explica que el REM reúne expectativas de especialistas locales y extranjeros y que esas opiniones no constituyen proyecciones propias de la institución. El organismo organiza el relevamiento y difunde sus resultados. La publicación no convierte el consenso de los participantes en una decisión de política económica ni en una garantía sobre lo que ocurrirá.

También importa el momento de la consulta. Una encuesta cerrada al final de septiembre refleja la información y los supuestos disponibles entonces. Si cambian después, los participantes pueden corregir sus cálculos en la siguiente edición. Comparar relevamientos permite observar ese movimiento de las expectativas, pero no explica por sí solo sus causas. Para atribuir una revisión a una medida o acontecimiento particular haría falta evidencia adicional.

El calendario del IPC publicado por el INDEC señala el 13 de octubre para el informe de septiembre. La última lectura mensual que presenta esa página es la de agosto, con un aumento de 1,7%. Son referencias distintas: una corresponde a precios medidos y la otra a una estimación. Hasta la publicación estadística, el 1,9% del REM debe mantenerse identificado como pronóstico.

Un año puede crecer aunque un trimestre retroceda

La combinación de crecimiento anual positivo y caída trimestral puede parecer contradictoria, pero compara períodos diferentes. La variación anual contrasta el promedio de todo un año con el promedio del anterior. El movimiento trimestral desestacionalizado compara trimestres consecutivos después del ajuste correspondiente. Un nivel elevado al comienzo del año puede influir en el promedio aun cuando después exista un retroceso. Por eso, ambas medidas pueden señalar direcciones distintas sin que haya un error.

Como antecedente observado, el INDEC informó para el segundo trimestre de 2026 un crecimiento interanual de 2,0% y una baja de 0,6% respecto del trimestre previo en la serie desestacionalizada. Esa publicación permite reconocer la diferencia entre comparaciones. No confirma, sin embargo, el resultado del trimestre siguiente que anticipa la encuesta: son períodos distintos y la segunda cifra sigue pendiente de su medición oficial.

Para una lectura de coyuntura, conviene conservar juntas las dos perspectivas. El promedio anual ayuda a dimensionar el nivel de producción frente al año previo; la secuencia trimestral permite examinar el recorrido más reciente. Elegir únicamente la cifra positiva o únicamente la negativa quitaría parte de la información. La pregunta relevante es cómo se relacionan el nivel acumulado y el ritmo con que la economía llega al cierre del año.

Cómo leer el consenso sin convertirlo en certeza

Las consideraciones metodológicas del REM indican que el Banco Central publica estadísticas agregadas, entre ellas promedio, mediana, dispersión y cantidad de participantes. Las respuestas individuales permanecen protegidas. Esa estructura permite observar una referencia colectiva sin identificar cada pronóstico con una institución. También recuerda que un valor central no implica unanimidad: pueden coexistir estimaciones diferentes dentro del mismo relevamiento.

Un ejemplo sencillo ayuda a interpretar ese límite. Si tres pronósticos fueran 1%, 2% y 6%, la mediana sería 2%, aunque el intervalo entre los extremos fuera amplio. Es un ejemplo ilustrativo, no una descripción de las respuestas de septiembre. Su utilidad consiste en mostrar por qué el número central y la dispersión responden preguntas distintas: uno ubica una referencia y la otra permite apreciar cuánto se separan las opiniones.

Para hogares y empresas, estos resultados pueden servir como contexto al revisar escenarios, pero no sustituyen datos propios. Una variación general de precios no reproduce necesariamente cada presupuesto familiar, y una tasa agregada de crecimiento no describe por igual todas las actividades. El uso más prudente de la encuesta consiste en reconocer sus supuestos y contrastarlos después con las publicaciones oficiales, sin trasladar mecánicamente el promedio a una situación particular.

La próxima comprobación concreta en precios será el IPC de septiembre. En actividad, habrá que contrastar las expectativas con las estadísticas correspondientes y observar las revisiones posteriores del REM. La encuesta ofrece ahora una señal de menor crecimiento esperado, acompañada de una corrección en inflación. Su aporte es hacer visible esa revisión de escenario; la evolución efectiva deberá establecerse con las mediciones que se publiquen.